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Socialización y educación

23/03/2016 · Perros

Los perros son animales altamente sociales, su período más sensible en cuanto al comportamiento va desde las tres semanas de vida, hasta los tres meses de edad, por lo que es muy importante que durante este período y durante toda su vida están habituados a diferentes sonidos, olores, entornos... Con esto podremos ayudar a evitar problemas como agresividad o fobias y nuestro perro tendrá una vida más feliz, sin estrés y se creará un vínculo sano entre la familia y él.


SOCIALIZACIÓN:

Es el proceso durante el cual el cachorro establece relación con animales de su propia especie y de otras especies entre las que estamos incluidos los humanos. El período más receptivo es el comprendido entre las semanas 3 y 12 de vida.

Para hacer del cachorro un perro sociable basta cumplir una serie de recomendaciones:

Mantener al cachorro con su madre y hermanos durante sus primeras 6-8 semanas de vida para que así aprendan a jugar y relacionarse con otros perros pero, al mismo tiempo, las personas que convivan con la camada deben acariciarlos con frecuencia.

Sobre las 8 semanas de edad, los cachorros deben ser situados en su nueva casa para que se vayan habituando a las personas u otros animales con los que van a convivir. En casas donde no hay niños deben socializar al cachorro con ellos, a fin de reducir la posibilidad de problemas cuando los niños lleguen a ser parte de la familia.

Es muy importante socializar al cachorro con niños, bebés, adolescentes, adultos de ambos sexos, distintas complexiones, con discapacidad..., con otros animales de su misma y de otras especies.

Debemos exponerlos a diferentes estímulos: tráfico, truenos, ruido de diferentes electrodomesticos... Esta exposición debe ser de manera gradual para evitar estresarlo y crearle un miedo a estos sonidos, también debemos premiar su conducta relajada ante ellos.

Hay que habituarlo a ser manipulado, tocándole las orejas, mirarle los dientes, tocarle las patas, etc. Esto es muy importante para las visitas veterinarias. Siempre habrá que recompensar su conducta correcta y relajada, una vez que esto se logre, las recompensas deberán ser intermitentes para crear mayor expectación en el cachorro.

Hay que continuar la socialización después de las 14 semanas de edad.


RELACIONES SOCIALES:

Los perros son animales de manada y como tales establecen relaciones sociales con los individuos con los cuales conviven, considerando a los miembros de la familia humana como individuos de su manada. Si el cachorro no admite la hegemonía y disciplina de la familia, puede intentar escalar en la jerarquía social hacia la posición dominante. Esta es una posición inadecuada ya que hará que un cachorro gracioso y simpático se convierta en un perro adulto desobediente, rebelde e incluso agresivo. Para evitar que esto suceda, se debe estimular precozmente la obediencia y sumisión del cachorro mediante una serie de reglas fáciles de realizar:

Crear rutinas en el cachorro: paseos, comidas, juegos...

Debemos acostumbrar al cachorro a que nosotros manipulemos su alimento por lo que, cuando se le dé de comer, se le retirará el plano de vez en cuando o se acariciará al cachorro mientras come. Toda la comida se le debe de dar en un plato, nunca darle alimentos en la mesa, para esto es bueno evitar que esté presente mientras los propietarios estén comiendo.

Iniciar pronto el adiestramiento en obediencia.

Antes de darle al cachorro algo de valor (alimento, caricias o paseos) tiene que responder a una orden de obediencia (siéntate o quieto). Todas las recompensas tienen que ser merecidas pues él debe de aprender que cada vez que realiza un "trabajo" tiene una recompensa "nada en la vida es gratis". Hay que premiar todas las conductas obedientes y sobre todo no dar premios por iniciativa del cachorro (ladridos, lloriqueo, empujones...).

Manipular al cachorro fracuentemente: cepillarle, limpiar oídos, dientes...- Durante el juego no podemos permitir que el cachorro muerda nuestras manos o partes de nuestro cuerpo, los cachorros aprenden a inhibir su mordida durante el juego con sus hermanos, al ser separado de ellos necesita continuar su aprendizaje. Así pues, cuando él haga presión con sus dientes en alguna parte de nuestro cuerpo debemos decir un "ay" en un tono muy agudo, parar el juego, darle un juguete aceptable para morder y retirarse. También debemos parar el juego cuando el perro se sobreexcite o el juego se torne brusco. El dueño tiene que llevar siempre la iniciativa en el juego.

Debemos proporcionar diferentes juguetes adecuados para su tamaño, edad y raza, no darle zapatillas ni ropa pues él asociará que todos los zapatos y toda la ropa es aceptable para morder. Es muy importante que los juguetes sean de buena calidad, interesantes e interactivos. Los cachorros tienen mucha energía y parte de ella la eliminan a través de la exploración oral, al proveer al cachorro de estos juguetes, le estamos dando las herramientas necesarias para poder liberar energía, estimular su cerebro y evitar que destruya objetos de casa. Es importante jugar con el perro y con sus juguetes para que así les tome más interés. También debemos proveer al cachorro de ejercicio para eliminar el exceso de energía, el ejercicio libera endorfinas y por lo tanto el cachorro estará más relajado. El ejercicio es una forma de interacción social entre dueño y perro.

Indentificar las expresiones y manifestaciones dominantes: gruñidos, mordiscos o mordisqueos e inmediatamente ocuparse de ellas. Debe cambiarse el tono de voz (más grave) y colorarle en posturas de sumisión (boca arriba, sujeto por la piel del cuello, sentado...). Hay que aceptar cuando él muestre sumisión y no continuar regañando.


ADIESTRAMIENTO BÁSICO:

Aprender las respuestas a unas órdenes de obediencia básica ayudan al propietario a establecer su liderazgo y a disfrutar de la relación con su cachorro: un perro obediente se puede llevar a casi cualquier sitio. Las principales órdenes que conviene enseñar son:

Acudir a la llamada: se le puede enseñar llamándole por su nombre o con una palabra como ven o aquí y cuando obedezca premiarle con alguna golosina. No soltarle en la calle hasta que obedezca perfectamente en casa y comenzar a enseñarle en lugares dónde no haya peligros cerca como coches u otros perros que distraigan su atención. Si el cachorro es muy nervioso conviene cansarle primero con un paseo o juegos y luego comenzar con el adiestramiento.

Sentarse: llamar al cachorro y levantar la mano con un premio por encima de su cabeza a la vez que se le dice siéntate . A medida que el cachorro levanta la cabeza hacia el alimento, pasa de un modo natural a la posición de sentado. A veces es necesario ayudarle presionándole la zona lumbar con la otra mano hasta conseguir que se siente. En el momento que lo haga se le dará el premio, espaciando cada vez más el tiempo que permanece sentado hasta que recibe el alimento.

A tu sitio: conviene que el cachorro tenga un lugar (cama, alfombra o manta) dónde estén sus juguetes y mordedores, y que ese sitio sea un lugar agradable dónde ir. El ir a su sitio no debe ser un castigo para el cachorro. Se le puede acostumbrar diciéndole a tu sitio y llevarle alguna golosina para que se quede tumbado.

Debe evitarse pegar al cachorro con la mano o con algo que lleve en la mano. La mano del propietario sólo debe ser asociada con el afecto, con el juego o con las recompensas.

Debemos quitarnos la idea de que si un perro es adulto o senior las posibilidades de aprendizaje son nulas, esa creencia es totalmente falsa. Si bien, el aprendizaje en ciertos casos puede ser más lento, pero no imposible. El seguir rutinas de ejercicios y comandos junto con un buen enriquecimiento ambiental (juegos, jueguetes interactivos, ejercicios cerebrales) ayuda a que las neuronas estén siempre trabajando, evitando la oxidación cerebral y, por consiguiente, el envejecimiento cerebral se retarda.

Así que adelante con los juegos, las órdenes y la rutina de ejercicio porque nuestro perro lo agradecerá toda su vida!

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